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¿Qué es la última milla? ¿Por qué es tan importante en los procesos logísticos?

Al comprar productos online, el envío y todo el proceso logístico incluye muchas etapas. De esta manera, desde que se recoge del almacén hasta que llega al cliente final, se deben completar diferentes fases y tomar varias rutas que requieren una actuación rápida para dar un mejor servicio

Sin embargo, vemos cómo los plazos de entrega de los productos son cada vez más cortos, y las demandas de los clientes exigen que estos se cumplan a la perfección. Por lo tanto, todo el sector logístico debe estudiar y optimizar sus procesos en la mayor medida posible.

En el artículo de hoy analizaremos uno de los puntos clave en la entrega de paquetería: lo que conocemos como la última milla. Te contaremos qué es, por qué es tan importante mejorar el impacto sostenible de este trayecto final y la solución que aportamos nosotros para conseguirlo.

 

¿Qué se conoce como ‘la última milla’?

La última milla, también conocida como distribución capilar, es la gestión de los envíos de bultos en el último tramo del trayecto, en el que tiene lugar la entrega final. Es decir, corresponde a una ruta en la que se toma un grupo de paquetes y se distribuyen por una zona de la ciudad.

Para las empresas de logística, el reto de la última milla es doble. Por un lado, pretende satisfacer al cliente final lo más rápido posible. Por otro lado, trata de ajustar los costes de personal y de transporte. Al tratarse de una distribución pormenorizada, se lleva a cabo en más vehículos y hay factores externos como el tráfico de la ciudad que pueden influir en los tiempos de entrega.

La última milla: una solución eficiente y sostenible

Las tendencias actuales de la logística se mueven hacia un nuevo sistema más sostenible, que permita a las empresas seguir creciendo sin poner en riesgo el futuro. Implementar diferentes estrategias para la última milla es una forma perfecta de reducir costes, minimizar el impacto medioambiental y, además, evitar incidencias de entregas fallidas de forma habitual.

Instalar los buzones inteligentes de Citibox es como tener una pequeña planta logística en nuestro edificio. A nivel de sostenibilidad, conseguimos que haya menos vehículos por las calles y, por lo tanto, una menor congestión; lo que se traduce en menos emisiones de dióxido de carbono. Se puede llegar a reducir hasta un 4% el tráfico de las grandes ciudades.

Además, optimizar los procesos de entrega en la última milla, hace que los repartos sean mucho más eficientes, pudiendo realizar el servicio incluso en menos de 24 horas, sin problemas ni condicionantes para su recogida.

A pesar de que hemos vivido una pandemia que ha acelerado este tipo de movimientos por parte de la industria, son muchos los expertos que coinciden en señalar que es el momento adecuado de poner en marcha estas estrategias. Un nuevo sistema logístico, con un proceso de trabajo renovado, y que tenga un impacto positivo tanto en el planeta como en los clientes y trabajadores.

Gracias a los buzones de Citibox, se consigue dar un paso más en la eficiencia de la última milla. Esto se debe a que se garantiza el 100% de las entregas de forma segura en el primer intento. Por ello, evitamos la repetición de desplazamientos por parte de las empresas logísticas para conseguir entregar los paquetes. 

Además, permiten a los repartidores adaptar los horarios de entrega en periodos en los que el tráfico es menor por lo que los tiempos y emisiones de CO2 son menores.